Parroquia Santisimo Redentor Madrid

 

Conmemoración de los fieles difuntos

 

Hoy celebramos la comunión con todos aquellos que nos han precedido en la vida y en la fe. Después de haber compartido con ellos la riqueza de la vida, ahora solo nos queda echar mano de la espiritualidad, alargar la mirada de la fe y orar con ellos y por nosotros.

Vivamos, pues, esta conmemoración desde el agradecimiento y con la confianza que nos proporciona la fe. En nosotros existe la certeza de que en la otra orilla de la existencia un Amor entrañable nos espera y unos brazos abiertos aguardan nuestra llegada…

Así pues, con el corazón abierto a la trascendencia ponemos en las manos de Dios la vida de nuestros difuntos y también la nuestra.

 

 

La grandeza humana

 

La grandeza del ser humano no termina en la dimensión del cuerpo, no se agota en un grumo de sangre, no cabe en un sepulcro ni se apaga al extinguirse el calor de la ceniza.

La grandeza humana no se marchita al igual que las flores, ni se desvanece como el recuerdo.

La grandeza humana hunde sus raíces en el propio corazón de Dios, que nos creó y nos ama continuamente.

Por eso reverdeces cada día.

Y por eso le has ganado la batalla a la muerte.

Más allá del dolor y de la sombra puedes caminar con paso seguro hacia una eternidad siempre feliz.

La grandeza humana no se agota en la tumba. Es trascendente…

 

 

Palabras del ser querido

 

Queridos, no hay nada que temer. La muerte es solo un umbral, como el nacimiento.

El mejor recuerdo que tenemos es el de los amores vividos.

A pesar de la muerte seguiremos en contacto.

Estaremos dentro de vosotros y nos llevaréis como una constante presencia.

Seremos para vosotros como ángeles de protección.

Queridos, seguid viviendo…

 

 

Oración

 

Dios de la vida,
estamos abiertos a tu misterio de amor.
Reafirmamos nuestra fe en ti porque te sentimos cercano,
misericordioso, respetuoso, entrañable…

Eres nuestro apoyo y nuestro consuelo.
La fe en ti nos ayuda a superar ausencias, dudas, sufrimientos…
Tenemos la certeza de que no nos abandonas.

Dios bueno, te confiamos la vida de cuantos nos han precedido
y también la nuestra. Acéptalas.
Agradecidos por tus dones, te alabamos en comunión
reconociendo que tú eres la respuesta total a nuestra necesidad de vivir…