Parroquia Santisimo Redentor Madrid

Navidad

 


 

 

¡Feliz Navidad!

 

 

Hermanas y hermanos, os anuncio una Buena Noticia,
que es motivo de gozo para muchas personas.

Escuchad: Había transcurrido mucho tiempo
desde que Dios, de forma maravillosa, creó el cielo y la tierra.
Y en la tierra, dentro de la hermosa y variopinta naturaleza,
Dios alumbró al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza,
y le encantaba pasear con ellos, a diario, en grata y entrañable convivencia.

Después de muchas generaciones a lo largo y ancho de la historia,
en el territorio de Israel, se cumplió una promesa largamente anunciada:
De una joven virgen: María, desposada con un hombre bueno: José,
nació en un lugar marginado, porque no hubo acogida para ellos en la posada,
Jesús, el Mesías, el Salvador revelado que muchos esperaban.

Hermanas y hermanos, si ahora estamos aquí congregados,
es porque hemos visto y oído a Jesús con la sensibilidad de la fe,
hemos experimentado su redención abundante
y nos ha impresionado su calidad humana y divina.

En verdad, Jesús es la salvación anunciada, prometida y experimentada,
la Palabra mayúscula del cielo sembrada en la tierra,
Jesús es la presencia divina levantando la dignidad humana,
la mejor garantía de cómo es Dios y cuánto nos ama.

Hermanas y hermanos, hemos visto la Luz de Dios y nos ha dejado impresionados.
Pues advertid: ahora somos sal de la tierra y luz del mundo.
Por tanto, que brille potentemente tu luz, mi luz, ante los demás
para que, viendo nuestras buenas obras,
se descubra que Dios existe y es bueno.

Alegraos, hermanos: ¡Es Navidad!
Dios se ha hecho presencia, se ha hecho criatura humana,
para hablarnos y querernos en cercanía.
Esta es la mejor noticia que han podido captar las ondas,
el Evangelio más favorable para la historia.

Gracias, Dios, porque estás dentro de la familia humana para siempre.
Gracias, Jesús, porque nos revelas constantemente la bondad, la ternura
y la misericordia inquebrantable de nuestro Dios.
Gracias, María y José, por vuestra cooperación creyente con la Redención.
Enhorabuena, hermanos, y bendiciones, porque Dios nos quiere.
Y lo sabemos. Sí, lo sabemos…