Parroquia Santisimo Redentor Madrid

Campaña contra el Hambre

CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE

El hambre, una indecencia

 

 

El hambre es un problema social que nos escuece, sobre todo si contemplamos determinadas imágenes…

También entre nosotros, la crisis y el desempleo van amontonando víctimas del abandono, la pobreza y la marginación o bien personas dañadas por situaciones de indigencia, a veces severa.

El riesgo que corremos actualmente es que ante la acumulación de problemas y tragedias que conocemos, nos hagamos cada vez más insensibles… Casi sin darnos cuenta nos podemos habituar a las múltiples noticias de desamparo, dolor y muerte que nos llegan.

Como reacción instintiva podemos buscar y encontrar justificaciones pen-sando que la responsabilidad recae en otros. ¿Intentamos ocultar de esta manera un cierto individualismo e insolidaridad en nosotros?

¿Qué podemos hacer ante el hambre, la miseria, los trabajos precarios, los salarios indecentes… ¿Es una situación que nos desborda? El Evangelio inspira propuestas como: frente al egoísmo, generosidad; frente a la injusticia, dignidad humana; frente al interés particular, gratuidad; frente al racismo, fraternidad… El Evangelio no discrimina por el color de la piel, ni por el lugar de nacimiento, ni repara en categorías sociales. Al contrario, los preferidos son los más necesitados, los que más sufren, los menos considerados socialmente.

El mapa de los abusos y la marginación es grande y parece que incluso en algunas sociedades se hace cada vez mayor. La respuesta no es encogerse, sino plantar cara a las situaciones injustas con gestos significativos y perseverantes de cooperación.

En resumen:

• Se suele valorar la cultura del progreso. Pero el progreso es discutible, si no llega a todos.

• Se oye: “Tanto tienes, tanto vales”. Pero ¡qué falso es el contenido de es-ta afirmación!

• Políticamente hay demasiada corrupción… y ni siquiera el 0,7 para los pobres.

• Para muchos el dinero es como un dios: sigue habiendo dioses falsos…

• Está en nuestras manos crear opinión colaborando en campañas como la de Manos Unidas.

• Y está en nosotros orar: sin la iluminación de Dios no será fácil que logremos un mundo solidario.

 

 

ORACIÓN

 

El pan es para todos. Como es tu cielo y como es tu sol, Dios nuestro.
En Jesús nos alimentas: te haces Pan de Vida, pan sabroso y diario.

Jesús nos revela que a los pájaros del cielo, que ni siembran ni recogen,
ni tienen graneros, el pan nunca les falta. Tú, Dios bueno, cuidas de ellos.

Nosotros, envueltos en la fraternidad cristiana,
vamos entendiendo que el pan se hace para repartirlo.

Por eso, Dios bueno, queremos ser como Jesús:
pan ofrecido con generosidad y en comunión. Amén.