Parroquia Santisimo Redentor Madrid

3 de Marzo: Domingo VIII del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA: Lectura del Libro de Eclesiástico (27, 4-7)

 

Se agita la criba y queda el desecho, así el desperdicio del hombre cuando es examinado.

El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en su razonar.

El fruto muestra el cultivo de un árbol, la palabra, la mentalidad del hombre.

No alabes a nadie antes de que razone, porque esa es la prueba del hombre.

 

 

SALMO RESPONSORIAL – Salmo 91

 

R./ Es bueno darte gracias, Señor.

 

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R./

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R./

En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad. R./

 

 

SEGUNDA LECTURA: Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los Corintios (15, 54-58)

 

Hermanos:

Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita:
«La muerte ha sido absorbida en la victoria.

¿Dónde está, muerte, tu victoria?

¿Dónde está, muerte, tu aguijón?».

El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la Ley.

¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Así, pues, hermanos míos queridos, manteneos firmes y constantes.

Trabajad siempre por el Señor, sin reservas, convencidos de que el Señor no dejará sin recompensa vuestra fatiga.

 

 

ACLAMACIÓN DEL EVANGELIO

 

Aleluya, aleluya, aleluya.
Brilláis como lumbreras del mundo,
mostrando una razón para vivir.
Aleluya.

 

 

 

EVANGELIO: Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 39-45)

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.

No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.

Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca».

 

 

 

Cuidar la interioridad para ver…

 

Un experto en sabiduría, como es el autor del Eclesiástico, manifiesta que por lo que hablamos y cómo lo razonamos, se saca la calidad y la hondura que tenemos.

Ahora bien, ¿de qué solemos hablar a diario? ¿Qué comentarios son los más frecuentes?

Este experto viene a decir que hay que pensar antes de hablar… Según sean la mentalidad y la espiritualidad que anidan en el corazón, así serán nuestras conversaciones.

La sabiduría popular asegura: “La ignorancia es atrevida”. Jesús lo expresa de otra forma: Un ciego no puede guiar a nadie. Antes hay que quitarse las vigas de los ojos… ¿Con qué autoridad moral puedes acercarte a corregir a otro, si estás cargado de defectos? No, lo primero es el conocimiento personal, la autocrítica y la mayor coherencia posible; y después lo que Dios nos diga. Es claro que motiva más el testimonio que los consejos, el ejemplo que las palabras…

El Evangelio recoge, además, otro síntoma claro de calidad personal: las obras. Lo que una persona almacena, antes o después se transparenta. La personalidad de cada uno refleja lo que atesora en su interior.

En resumen, el lenguaje y el comportamiento son medios corrientes por los que transmitimos sentimientos, opiniones, criterios… Hemos de reconocer que muchas veces la lengua se nos suelta demasiado y que, con frecuencia, tenemos los ojos taponados por vigas de defectos que nos impiden tener una buena perspectiva.

Hemos de cuidar el interior, así como las palabras y los gestos, porque traducen la calidad de la vida y la fe de cada uno…

 

 

 

ORACIÓN COMUNITARIA

 

Padre nuestro,
eres bueno, supremamente santo.
De ti no puede venir nada que haga daño.
Todo lo limpio y noble procede de ti.

Eres fuente de salvación, generosidad, protección…
La fe y el corazón nos aseguran
que es una suerte aprender de ti.
Todo lo que nos dices es auténtico
porque está cargado de testimonio.

Padre nuestro,
ayúdanos a permanecer en comunión contigo
para ser dignos y ayudar a otros con el ejemplo.
Gracias por iluminarnos con tu revelación.

En unión con todas las criaturas, reconocemos tu cariño
y te alabamos con entusiasmo y admiración. Amén.