Parroquia Santisimo Redentor Madrid

15 de Abril Conferencia

 

 

La Cuaresma y la Semana Santa son una preparación para la fiesta cristiana más importante: la Pascua de Resurrección.

El próximo 15 de abril, Lunes Santo, a las 20:00 horas, la Sala Liguori de la parroquia del Santísimo Redentor (c/ Félix Boix, 13) acogerá una conferencia sobre «La fe en el arte: Iconografía de la Resurrección». Será impartida por María Ángeles Masiá, licenciada en Historia del Arte y con estudios de Teología en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, y Luis-Santiago Piqueras.

En nuestra profesión de fe cristiana, tras afirmar que Jesucristo “fue crucificado, muerto y sepultado”, hacemos dos afirmaciones: “descendió a los infiernos” y “al tercer día resucitó de entre los muertos”.

En Occidente, la escena de Cristo descendiendo a los infiernos fue muy representada en la Edad Media, pero fue desapareciendo a partir del siglo XVI. En cambio, en Oriente siempre ha sido la escena más representativa de la Resurrección de Cristo, recibiendo el nombre de Anástasis (resurrección en griego). En ella, Cristo rompe las puertas del infierno, abre cerrojos y cadenas, toma por la muñeca a Adán y le rescata, junto con Eva y los justos.

Los Evangelios canónicos no describen la Resurrección en sí, sino el episodio de las santas mujeres ante el sepulcro vacío. Por ello, esta escena fue la primera que comenzó a representarse en el arte cristiano, tanto en Occidente como en Oriente, donde a este icono se le llama de las miróforas (portadoras de ungüentos).

El momento de la Resurrección en sí ha sido siempre muy poco representado en el arte oriental. En cambio, en Occidente empezó a pintarse ampliamente a partir de la Baja Edad Media, primero con Cristo saliendo de la tumba y luego también con Cristo planeando encima del sepulcro. Como en tantos otros temas, la Contrarreforma puso orden en la forma de representar a Cristo, los guardias, etc.

Durante la conferencia, se utilizarán imágenes del arte occidental y oriental (pinturas, frescos, iconos, mosaicos, manuscritos iluminados, relieves, vidrieras…) para analizar cómo se ha representado históricamente cada escena, con los distintos detalles iconográficos y su significado teológico.