Parroquia Santisimo Redentor Madrid

2 de Junio: Solemnidad de la Ascensión del Señor

PRIMERA LECTURA: Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1-11)

 

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles que había escogido movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del Reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó:

—«No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo».

Ellos lo rodearon preguntándole:

—«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?».

Jesús contestó:

—«No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo».

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

—«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse».

 

 

 

SALMO RESPONSORIAL – Salmo 46

 

R/. Dios asciende entre aclamaciones;
      el Señor, al son de trompetas.

 

Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

 

 

 

SEGUNDA LECTURA: Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los Efesios (1, 17-23)

 

Hermanos:

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo.

Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

 

 

 

ACLAMACIÓN DEL EVANGELIO

 

Aleluya, aleluya, aleluya.
No os dejaré huérfanos —dice el Señor—;
me voy y vuelvo a vuestro lado, y se
alegrará vuestro corazón.
Aleluya.

 

 

 

EVANGELIO: Lectura del santo Evangelio según san Lucas (24, 46-53)

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto».

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.

Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.

Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

 

 

 

Símbolo de elevación

 

La ascensión de Jesús no es un espectáculo para quedar pasmados mirando al cielo. Al contrario, constituye un símbolo muy importante que provoca elevación y ofrece perspectiva a nuestra vocación y destino.

Tanto la ascensión como la glorificación de Jesús las podemos considerar como un aplauso caluroso que Dios Padre le tributa: “Lo exaltó y le concedió el nombre-sobre-todo-nombre”. Lo elevó a la categoría de “Señor” y lo situó a su derecha para siempre.

Realmente, la ascensión de Jesús ha de significar para todos –singularmente para los cristianos– elevación cotidiana y trascendente de todo lo humano. En el fondo es como un tirón de moral y de estímulo…

Con la ascensión y la glorificación de Jesús triunfa la vida, a pesar del pecado, el dolor y la muerte. Y la humanidad ve coronada la historia de cada persona con una apoteosis sublime de resurrección y de bienaventuranza.

Para cuantos estamos en el camino de la vida, la Ascensión es, también, motivo de acción: los verdaderos cristianos hacen Reino de Dios no solo mirando al cielo y orando, sino también trabajando a diario los valores del Evangelio, que elevan la vida.

Por otro lado, en la ascensión, Jesús nos pasa el relevo, nos confía su tarea y nos pide que seamos testigos y evangelizadores inyectando en la tierra el estilo del cielo. En esto todavía nos queda mucho por hacer… Por eso, como se dice en la carta a los efesios, que el Padre nos dé espíritu de sabiduría y revelación para comprender la herencia cristiana que nos han transmitido y la tarea que tenemos por delante. Jesús nos asegura su presencia por medio del Espíritu.

 

 

 

ORACIÓN COMUNITARIA

 

Padre santo, estamos orgullosos de Jesús.
Es el hijo más logrado que has tenido,
una persona natural, fiel a tu voluntad, el primero en todo.
No se encogió ante ninguna prueba.
No le engañó ninguna tentación.
Fue tan ejemplar que todos lo valoran
y muchos le rinden culto.

Nosotros doblamos la rodilla ante él,
contentos de verlo en el cielo junto a ti.
Confesamos que es nuestro Señor
para alabanza tuya y estímulo nuestro.
Padre santo, te has llevado a Jesús muy alto;
aquí ya no tenía nada que perder, porque lo dio todo.

Ante su imagen de radical desprendimiento
te decimos con satisfacción: Gracias, Padre, por Jesús,
Maestro lleno de Espíritu, hermano, Redentor…