Parroquia Santisimo Redentor Madrid

Testimonio de Voluntario

Mariano es otro joven que practica el voluntariado. Como Charo hace unas semanas, ahora Mariano comparte su testimonio:

“Participo en una actividad que consiste en llevar alimentos, como un bocadillo, a personas que piden o viven en la calle. Es un buen modo para acercarte, iniciar una conversación, conocer su historia y, si está en nuestras manos, buscarles ayuda.
Es gratificante poner un granito de arena, colaborar, para que estos seres se sientan personas de verdad y no mobiliario urbano.

¿Te animas a conocer personalmente a estas personas y ayudarlas?”

En Nuestra Parroquia Pascua Joven 2017

 

 

Si decimos que la Pascua es el acontecimiento central y culminante de la vida cristiana, es, entre otras razones, por lo que tiene de desafío y de gozo evangélico. La presencia de Jesús Resucitado es la gran motivación para seguir el ideal evangélico.

Jesús nos estimula a ser personas en crecimiento para lo nuevo y lo genial. Manejando con destreza una combinación de cruz y de bienaventuranza, él nos asegura con su testimonio que es posible vivir con dignidad y mejorar los ambientes. Su apuesta es clara y sigue vigente.

Pero el compromiso cristiano no se puede practicar como es debido sin una condición suficiente de espiritualidad. El ideal del Evangelio es más accesible si lo contemplamos al aire del Espíritu, que es el alma de la Iglesia.

Tenemos la oportunidad de compartir entre los jóvenes y con la comunidad parroquial el sentido denso y profundo de la Pascua cristiana en el marco de lo que llamamos Semana Santa.

Esta semana es Grande y Santa porque consideramos y celebramos hechos muy importantes de la vida fiel y entregada de Jesús. En estos días podemos revivir con admiración su talla de fe y de compromiso hasta el final; y podemos revisar la calidad de nuestro seguimiento cristiano.

Si quieres vivir una Pascua diferente, la parroquia del Santísimo Redentor ofrece a los jóvenes que se quedan en Madrid:

  •  posibilidad de vivir en la parroquia (miércoles tarde a domingo mañana),
  •  con una dinámica propia,
  •  también en comunión con la comunidad parroquial
  •  y dinamizando la Pascua de todos.

No dejes pasar la Pascua sin darle el sentido que se merece. Si estás interesado, contacta con el párroco: 913453600 o deja tu teléfono en la portería o en la sacristía.

 

 

Testimonio de Voluntario

 

María Rosario Pérez Regidor, joven de nuestra parroquia del Santísimo Redentor, nos ofrece un breve testimonio de su experiencia como voluntaria:

“Es un compromiso personal para hacer de nuestro mundo, un mundo mejor. Se trata de compartir, de darte a los demás con gratuidad (al pobre, al enfermo, al necesitado…). Se trata de invertir TU tiempo, TU alegría, TU conocimiento, TUS dones… No se trata de dar solo lo que te sobra. No, siembras Buena Noticia allí por donde caminas.

Si fuera Jesús el que te necesitara para cambiar el mundo…, ¿te faltaría tiempo para echarle una mano?”. Jesús cuenta contigo y conmigo. Yo así lo siento”.

Testimonio de la convivencia de Confirmación

El pasado fin de semana nuestra Parroquia del Santísimo Redentor organizó una Jornada de Convivencia en los Molinos, en la sierra de Madrid, para los  chavales de los distintos niveles de los cursos de confirmación.

He aquí dos testimonios, uno de los catequistas y otro de los participantes, que describen la hermosa experiencia vivida.

 

 

 

Testimonio de Catequista

 

Querida comunidad parroquial:

Yo fui uno de los 5 catequistas que el pasado fin de semana tuve el inmenso placer de compartir tres días con los chavales de los tres cursos de confirmación. Y efectivamente, digo placer, porque aunque los catequistas les intentamos transmitir un montón de cosas, no son menos las que ellos nos transmitieron a nosotros. Y por eso me siento agradecido.

Y quiero agradeceros a vosotros, padres, que confiéis en nosotros para poner en nuestras manos a vuestros hijos. Que animéis a vuestros hijos a venir a este tipo de experiencias que marcarán sus vidas. Que facilitéis como ya lo hacéis el camino de catequesis, que empieza en vuestras casas, con vuestro ejemplo, y que nosotros tan solo continuamos, a veces a trancas y barrancas, porque aquí hay veces (pocas afortunadamente) que menos a lo que se tiene que estar, se está a la chorrada.

Quiero agradecer a mis compañeros David, Javier, Juanjo, Pablo, y Juan, el maravilloso equipo que forman. No hablo por mí, pero en serio os digo que no podíais encontrar mejor equipo de catequistas. Puede que iguales, pero nunca superables: bien formados, dispuestos, amables, divertidos, y con una gran experiencia de Dios que no les cabe en el pecho.

Ellos son, al menos para mí, un gran apoyo en el día a día con vuestros hijos. Y también una fuente de carcajadas continuas: desde un Juanjo al que le era más fácil contar lo que se había llevado en la maleta que lo que se había olvidado en casa, hasta un Juan enseñándonos a bailar sevillanas, y otras anécdotas que quedan para la vergüenza privada y no pública.

Gracias también a todos los chavales. Sois grandes tesoros. Así de sencillo. Cada monitor hemos percibido que todos vosotros tenéis dentro a Jesús, aunque quizás no seáis todavía muy conscientes de ello. Y ese tesoro no se puede quedar oculto y encerrado. Tenéis que comeros el mundo con Jesús como bandera… Eso sí, tal y como nos habéis enseñado este fin de semana que dice la canción, tenéis que hacerlo “pasito a pasito, y suave, suavecito”.

Gracias también a Octavio, que no dudó en ningún momento en prestarnos todo su apoyo para que la convivencia saliera genial, y que madrugó para venir hasta la sierra a celebrar con nosotros la misa el domingo por la mañana. Eso es cariño de párroco.

Gracias finalmente a todos vosotros los que formáis con vuestra presencia la comunidad parroquial del Santísimo Redentor. Vosotros, con vuestra presencia en la iglesia, sois también testigos vivos de esa luz que es Jesús de Nazaret, y sois un referente para estos chavales que empiezan a descubrir lo que mola creer y vivir en Él.

¡Muchas gracias a todos!

Testimonio de catecúmeno

Mi nombre es Marta y soy catecúmeno de 2º de confirmación. La semana pasada, chicos de los tres niveles de confirmación fuimos, junto a nuestros catequistas, a pasar un fin de semana de convivencia a Los Molinos, en plena sierra de Madrid. ¡Qué gran idea la de nuestros catequistas! ¡Pasar un fin de semana en la sierra, un día después de un buen nevazo, y con temperaturas a bajo cero!

Una vez acomodados en la finca que los maristas tienen allí, el frío pasó a un segundo lugar, porque la camaradería, el buen humor y los juegos caldearon el ambiente para todo el fin de semana. Eso, y que nos reuníamos como pingüinos alrededor del radiador cuando había oportunidad para ello… Eso sí, cuando llegó la velada de la noche del sábado, y aquello parecía el Gran Prix del verano con la cantidad de pruebas y juegos que había que superar, de frío nada… ¡todos achicharrados!

Dicho así, parece que ha sido un fin de semana meramente lúdico. ¡Ni mucho menos…! ¡Fue tan interesante que hasta nos olvidamos de usar nuestros móviles! También hemos podido profundizar en aquello que nos unía a todos: en la figura de Jesús. Con la parábola del sembrador como bandera, hemos reflexionado sobre los distintos valores que la sociedad quiere sembrar en nosotros, y en qué tipo de tierra nos convertimos para acogerlos.

Si no fuera por momentos así, a veces no nos pararíamos a pensar en la cantidad de semillas que esparcen los cientos de labradores que pasan por nuestra vida. Y que solo la semilla que siembra Jesús, y todo lo que representa, es lo único que nos puede llevar a la felicidad.

También nos hemos dado cuenta de que, como embajadores del Reino de Dios, nosotros también somos sembradores de la Buena Noticia, y que a veces no es fácil hacerse entender, ya que cada uno puede recibir un mismo valor de diferente forma. Esto mismo lo pudimos ver reflejado en unos carteles que representaban las distintas tierras de la parábola del sembrador, que Jesús nos enseñó. Incluso nos hizo falta la ayuda de nuestro catequista Juan cantando para que Sofía, sin hablar, consiguiera hacer entender la frase: “No hay amor más sincero que el que siente un hombre por su bocata”. Y es que juegos aparte, ser cristiano y hacerte entender en el mundo de hoy es muy complicado. Pero nuestra labor de cristianos consiste en eso: en sembrar el Evangelio allá donde estemos.

La música también ha jugado un papel importante en el maravilloso fin de semana. Hemos escuchado todos los palos: desde el reguetón más puro hasta Rocío Jurado; desde bandas sonoras de Disney hasta canciones de oración. ¡Hasta hubo, por parte de algunos monitores, una exhibición de sevillanas…! Muy normal todo…

Por la noche también la oración. Un ratito para darle gracias al Señor por todo lo bueno que estábamos viviendo en el fin de semana y para pedirle que nos hiciera buena tierra para acogerle a Él. También un rato para darnos gracias entre nosotros por medio de un ovillo de lana, que acabó transformado en una red que nos unía a todos. Porque una convivencia así, si no es porque la hemos formado entre todos, no sale tan inolvidable como lo ha sido.

Por último también celebramos la misa. Fue el broche ideal para el fin de semana. Una misa que hicimos nosotros, a nuestro gusto, con nuestras peticiones, con nuestras ofrendas, con todo aquello que queríamos presentar a Jesús. Una misa muy íntima, llena de risas y de reflexiones.

Tras compartir una estupenda comida, con pena porque se acababa la convivencia, con alegría por todo lo que habíamos vivido, y con ganas de repetir en fechas no muy lejanas, nos volvimos a Madrid sintiendo que parte de la semilla había caído en buena tierra, y de seguro dará fruto.