Parroquia Santisimo Redentor Madrid

Beata María Celeste (Redentorista)

 

BEATA MARÍA CELESTE CROSTAROSA
(Redentorista)

 

«Nuestra vocación de orantes en la Iglesia
consiste en actualizar la oración incesante de Cristo
y, de acuerdo con la característica propia
de nuestra vida contemplativa,
hacer nuestro este elemento esencial
de su misión redentora.»
(Const. CSSR, N.º 41)

 

Beata María Celeste Crostarosa,
fundadora de la Orden del Santísimo Redentor
(Madres Redentoristas) en 1731,
inspiradora de la Congregación del Santísimo Redentor
(Misioneros Redentoristas) fundada por san Alfonso en 1732,
escritora mística y maestra espiritual

 

El 11 de septiembre conmemoramos el santoral de la Beata María Celeste Crostarosa, fundadora de las Monjas Contemplativas Redentoristas, cuya ceremonia de beatificación, presidida por el cardenal Angelo Amato, se celebró en el Santuario de María Incoronata en Foggia el 18 de junio de 2016.

 

El cuerpo de María Celeste se conserva en el monasterio redentorista Santísimo Redentor en Foggia, donde era conocido como el “Santo prelado”.

 

Dar a conocer su biografía y su trayectoria religiosa es de importancia fundamental, ya que comentar que es una gran desconocida, no solo para el pueblo cristiano en general, sino también para sectores más significativos de la Iglesia.

 

Sin embargo, Maria Celeste Crostarosa, por la profundidad de sus escritos y por su obra, merece un lugar destacado en la historia de la espiritualidad cristiana.

 

Una espiritualidad para laicos

 

Además de fundadora de la Orden femenina redentorista e inspiradora de la Congregación de Misioneros redentoristas, es  llamativa la gran relación y estima que tuvo hacia los laicos: resulta sorprendente que en el siglo XVIII una mujer y, además, monja de clausura diera acompañamiento espiritual a laicos.

 

Para María Celeste la meta no es llegar a ser santa mediante la huida del mundo y el cumplimiento de los votos religiosos (como se pensaba en aquel tiempo), sino todo lo contrario: el fin es hacer presente en el mundo el amor que el Padre nos tiene en Cristo y llegar a vivir el evangelio con radicalidad. Afirmaba “Esto lo pueden vivir también los laicos, cualquier persona, si se dispone a recibir lo que Dios quiere obrar en ella”.

 

María Celeste destaca siempre como punto de partida el bautismo, ya que es el comienzo de la vida nueva en Cristo.

 

La espiritualidad “crostarosiana” es para todos. En el prólogo de sus Reglas, después de dirigirse a las religiosas, habla del Proyecto del Padre introduciendo el masculino: “Si cumplen mi voluntad, prometo hacer florecer en esta Orden gran número de elegidos que serán para mí amigos muy queridos, que, unidos y transformados en la vida de mi Hijo, serán en él mis hijos queridos, hijos de luz y de bendición para fructificar hasta el fin del mundo”.

 

La “santa priora”

 

La vida histórica de la “santa priora”, como se la llama en Foggia, llega a su fin el  14 de septiembre de 1755, fiesta de la Exaltación de la Cruz. María Celeste muere inesperadamente, en una jornada que parecía ser normal. Al sentirse muy mal, se llamó al confesor y ella pide que se lea la Pasión según san Juan. Al recitar las palabras “todo está cumplido”, expiró. Le faltaba mes y medio para cumplir 59 años. Murió a las tres de la tarde; incluso en esto se identificó con su Redentor.

 

La fama de santidad que María Celeste había adquirido ante la población de Foggia se vio aumentada con motivo de su muerte. La gente acudió masivamente al funeral. Sucedió que una señora, ciega de nacimiento, pidió la gracia de poder verla al menos un instante, y recibió la vista para siempre.

 

En 1879 se dio comienzo al proceso de beatificación. El proceso fue introducido por el Papa León XIII el 11 de agosto de 1901, por lo que María Celeste alcanzó el título de “Venerable”.

 

En el pontificado del papa Francisco, es reconocida como Beata, un título que la identifica como cristiana sobresaliente, cuyas virtudes han sido previamente certificadas y que puede ser honrada con culto.

 

El término beato significa literalmente feliz (del latín beatus), o bienaventurado en sentido más amplio, aludiendo a que esa persona está ya gozando del cielo. La consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización. El primero es ser reconocido “siervo de Dios”; el segundo, venerable; el tercero, beato; y el cuarto, santo.

 

 

ORACIÓN

Con confianza en tu intercesión y animados por el ejemplo de tu vida, te invocamos, bendita Madre María Celeste.
Conociste a Cristo Redentor como palabra de vida en su evangelio,
lo viviste como Salvador en la contemplación de sus misterios
y lo has testimoniado como “memoria viva”.
Ayúdanos a comunicar la verdad y la paz de la misericordia divina,
a ser testigos de la alegría evangélica en comunión fraterna,
a practicar la caridad con los pobres y con todos los que sufren,
y a ser diariamente signos visibles de la ternura amorosa del Padre.
Amen.