Parroquia Santisimo Redentor Madrid

9 de Noviembre: Fundación Congregación Santísimo Redentor

 

286º Aniversario
de la fundación de la C.Ss.R.

 

 

El 9 de noviembre conmemoramos el 286 aniversario de la fundación de nuestra Congregación del Santísimo Redentor: redentoristas.

Desde sus comienzos, nuestra Congregación ha expandido su carisma y espiritualidad, y ha llevado la Buena Noticia de la Redención copiosa a los cinco continentes.

Invocando a Jesucristo Redentor, hemos seguido cumpliendo con la misión de llegar a lugares necesitados de promoción humana y de Evangelio, llevando nuestro afecto y la Palabra de Dios, junto con nuestra colaboración y ayuda.

Llegue, pues, a todos los misioneros redentoristas, a lo largo y ancho del mundo, a las instituciones de consagrados y laicos que forman parte de nuestra Familia, y a cuantos sienten con nosotros participando en la evangelización, el abrazo fraterno en este día señalado de nuestra Congregación.

 

ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CONGREGACIÓN DEL SANTÍSIMO REDENTOR

 

Compadecido de los pobres, sobre todo de los campesinos, que entonces constituían una gran parte del pueblo, san Alfonso María de Liguori, el año 1732, en la ciudad de Scala (reino de Nápoles) fundó la Congregación de Misioneros del Santísimo Salvador, llamada después (1749) del Santísimo Redentor, para que siguiendo al mismo Redentor, predicaran el evangelio a los pobres: “Me envió a anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lc 4,18).

Él y sus primeros compañeros se esforzaron por remediar las necesidades espirituales que entonces experimentaban las pobres gentes del campo, sobre todo con misiones, ejercicios espirituales y renovaciones, a ejemplo de san Pablo (Hch 15,36).

Con gran firmeza creyó Alfonso que su Congregación, bajo el patrocinio de la Virgen María, había de colaborar esforzadamente con la Iglesia en la obra de ganar el mundo para Cristo. Por eso trabajó con todas sus fuerzas para que la Congregación se dilatara y consolidara, primero con el voto de perseverancia (1740) y después con los votos simples (1743), también para que la Congregación fuese legalmente aprobada por la suprema autoridad eclesiástica. Esto se alcanzó cuando el sumo Pontífice Benedicto XIV aprobó solemnemente, el 25 de febrero de 1749, tanto el Instituto como sus Constituciones y Reglas. Desde entonces los redentoristas emiten sus votos simples, reconocidos por la autoridad pontificia; votos simples, que alcanzaron carácter de votos religiosos públicos por la Constitución Apostólica Conditae a Christo del papa León XIII el 8 de diciembre de 1900.

Gracias sobre todo al esfuerzo infatigable de san Clemente María Hofbauer (1750-1820), dotado “de admirable robustez de fe y de invicta confianza”, nuestra Congregación salió de Italia y se extendió por Europa. Aquí encontró nuevos campos de actividad apostólica y, con el consentimiento de san Alfonso que estaba al tanto de ello, san Clemente empleó nuevas formas de misión.

La propagación de la Congregación por Europa se fue logrando por impulso del P. José Amando Passerat. Después atravesó el océano y se extendió por América, donde trabajó animosamente san Juan Nepomuceno Neumann y el beato Francisco Javier Seelos. Seguidamente se ha ido propagando por todo el mundo. Actualmente estamos en 78 países.

De esta manera, nuestra Congregación del Santísimo Redentor se ha ido adentrando, poco a poco, en diversos campos de apostolado y ha asumido el trabajo misionero tanto entre los fieles cristianos como entre no cristianos y hermanos separados de la Iglesia católica.

Con este espíritu misionero, en nuestra Congregación se cultiva también el estudio científico de los métodos pastorales y de la teología moral, imitando a san Alfonso, quien fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1871, y en el año 1950 fue nombrado Patrono de confesores y moralistas. Asimismo, intentamos proponer, allí donde estamos, una respuesta generosa al Evangelio y solicitamos la cooperación de los laicos en la tarea permanente de la evangelización.

Por eso los redentoristas, empeñados en proseguir la obra misionera del Santísimo Redentor y de los apóstoles, se esfuerzan diligentemente por conservar el espíritu apostólico de su santo fundador, en constante armonía con el dinamismo misionero de la Iglesia, especialmente en favor de los pobres, y acudiendo en ayuda de las necesidades del mundo.